Esclerosis Múltiple: ¿Y si dejar el tratamiento pudiera beneficiar a algunos pacientes?

En el mundo de la Esclerosis Múltiple (EM), solemos escuchar que el tratamiento es «para toda la vida». Sin embargo, la investigación sigue avanzando y hoy plantea una pregunta innovadora: en pacientes estables mayores de 55 años, ¿podría ser beneficioso interrumpir el tratamiento?

Para profundizar en esta cuestión, hablamos con el profesor Collongues, neurólogo y coordinador nacional del estudio TWINS, en Francia. Actualmente, el estudio cuenta con 22 centros participantes y alrededor de 70 pacientes.

1. ¿Qué es la Esclerosis Múltiple (EM)?

La Esclerosis Múltiple (EM) es una enfermedad autoinmune crónica que afecta al sistema nervioso central (el cerebro y la médula espinal). En términos sencillos, el sistema inmunitario del cuerpo ataca por error la mielina, la capa protectora que rodea los nervios. Esto altera la transmisión de señales entre el cerebro y el resto del cuerpo, provocando síntomas muy variados, como problemas de visión, alteraciones motoras o síntomas sensitivos.

2. ¿Por qué plantearse dejar el tratamiento?

Esta es precisamente la base del estudio TWINS. Con el paso de los años, nuestro sistema inmunitario envejece, un proceso conocido como inmunosenescencia. En pacientes cuya enfermedad permanece estable durante más de 5 años (sin brotes ni nuevas lesiones visibles en resonancia magnética), la inflamación asociada a la EM tiende a disminuir de forma natural.

En estos pacientes con buen pronóstico y una estabilidad de al menos 5 años, la relación beneficio-riesgo puede ser favorable.

¿Qué beneficios podría tener suspender el tratamiento?
  • Mejor calidad de vida: dejar atrás las inyecciones diarias o la medicación y algunos de sus efectos secundarios, como la fatiga o los problemas digestivos.
  • Mayor seguridad: reducir el riesgo a largo plazo de infecciones relacionadas con los tratamientos modificadores de la enfermedad.
  • Un mejor equilibrio: evitar que el tratamiento tenga un impacto mayor en la vida diaria que la propia enfermedad.
3. ¿Quién está detrás del estudio TWINS?

Como ocurre en muchos ensayos clínicos, este estudio requiere un trabajo coordinado de un amplio equipo multidisciplinar. En el estudio TWINS, el profesor Collongues actúa como investigador principal y coordina a profesionales como enfermeros/as de investigación, coordinadores/as de ensayos clínicos (CTCs) y técnicos/as de laboratorio encargados del análisis de muestras sanguíneas.

Estas muestras permiten estudiar dos biomarcadores en sangre (sNFL y sGFAP), que podrían indicar una reactivación de la enfermedad incluso antes de que aparezcan síntomas o lesiones visibles en una resonancia magnética.

El objetivo es comprobar si estos biomarcadores pueden anticipar mejor la evolución de la EM. Combinando los análisis de sangre con las resonancias y el estado general del paciente, los investigadores esperan poder tomar decisiones médicas más precisas mediante un seguimiento personalizado, menos invasivo y altamente seguro.

4. ¿Cómo es el estudio para el paciente?

El ensayo TWINS es aleatorizado y abierto. Esto significa que los participantes se dividen en dos grupos: uno continúa con su tratamiento habitual y el otro lo interrumpe (sin placebo).

Durante todo el estudio, la seguridad del paciente es la prioridad principal.

Cada participante recibe un seguimiento muy estrecho. Cada 6 meses, los pacientes realizan análisis de sangre, resonancias magnéticas y consultas médicas para evaluar posibles signos clínicos y su calidad de vida. Además, se utilizan herramientas como la escala SEP59 para analizar aspectos como la fatiga, el dolor, la vida social o la libido.

El objetivo es comprobar si la interrupción del tratamiento puede ayudar a que algunos pacientes se sientan mejor en su día a día.

Si aparece el más mínimo signo clínico o una nueva lesión en la resonancia magnética, el paciente abandona inmediatamente el estudio y retoma su tratamiento habitual junto a su neurólogo de referencia. Se trata de un procedimiento rápido y muy controlado.

Al finalizar el estudio, el paciente decide, junto a su neurólogo, si desea retomar o no el tratamiento.

Un protocolo terapéutico es, ante todo, un mensaje de esperanza. Está diseñado exclusivamente pensando en el beneficio del paciente.

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